La observación de las actividades espontáneas de niños y niñas en ambientes preparados y relajados, bajo la presencia constante de los acompañantes, nos da la oportunidad de relacionar los conceptos teóricos con la realidad concreta en el día a día.

Es interesante observar el juego de pequeños de entre tres y seis o siete años que tienen la opción de jugar con quién ellos y ellas prefieren y a lo que desean. En el juego se encuentran de acuerdo a sus necesidades e intereses. Y aunque el juego del niño pequeño es bastante individual, es normal observar el movimiento de las relaciones de acuerdo a la manifestación interna de cada ser.

Los varones gustan principalmente de juegos de construcción y de movimiento, mientras que las niñas prefieren los juegos representativos con muñecas y disfraces relacionados a la vida en el hogar.

Esto no quiere decir que en determinados momentos, ellos jueguen con muñecas y ellas con legos; pero en un ambiente donde no existen expectativas o sugerencias, se puede observar una tendencia claramente.

Así también, la organización de sus juegos es bastante interesante. Mientras los adultos gustamos y procuramos actividades grupales en círculos, para hablar o interactuar, esta no es en absoluto la necesidad de los niños. Ellos y ellas prefieren posiciones libres, donde el movimiento no se ve limitado a determinada forma y donde prima lo espontáneo, tanto para hablar como para jugar.

Margarita Valencia A.
Semillero 1
Casa Sulà
2019
Foto por: Margarita Valencia A.