Muchos papás y mamás se sienten abrumados por la tarea de enseñar a sus hijos a ser ordenados.

Luego de varios años, donde las palabras de los textos dan paso a las vivencias, me doy cuenta lo acertado en las observaciones de María Montessori sobre el período sensible al orden: 1-3 años.

El orden entendido no como la perfección en el quehacer, sino como la necesidad del niño/a de concluir lo que se empieza y organizar lo que hay en el ambiente para ubicarlo más adelante cuando lo necesitan.  El orden como parte del hacer.

Como los niños/as tienen sensibilidad al orden, la forma de apoyarles esta en el ambiente preparado y relajado. Preparado porque contiene cosas que ellos/as puede administrar, usar con seguridad, con referencias claras de lugar, a su alcance y, además, donde puede imitar lo que todos/as hacen. Relajado por el acompañamiento respetuoso a sus ritmos, su sensorialidad, su capacidad cognitiva en desarrollo y especialmente su necesidad de crear y mantener vínculos mediante el acompañamiento: es decir sentirse amado.

Margarita Valencia
Semillero 1
Casa Sulà
Diciembre 2019