Entrevista a Sol González.
Una mamá que acompañó el proceso de implementación de ambientes preparados desde el inicio de Casa Sulà.

Por: Esperanza Chacón
Semillero 2
Grupo Orion

P. ¿Qué te impulsó a buscar una educación diferente a la convencional?
R.
Cuando conocí a Marcelo -mi esposo- me previno de que cuando tengamos nuestros hijos, él no quería que asistan a la escuela tradicional, porque para él era una pérdida de tiempo. Yo le respondí, que yo no iba a hacer homeschooling o, simplemente dejar que los chicos se queden en la casa, porque no tenía la paciencia ni el conocimiento para hacer esto -tal vez estamos condicionados a pensar que no somos los indicados para asumir la educación-. Además siempre he creído y sigo creyendo que los chicos están bien y disfrutan en un contexto social con más chicos. Entonces fue un acuerdo entre ambos buscar algo diferente, algo alternativo, algo donde también los adultos nos podamos sentir bien; un espacio para crecer y aprender.

P. ¿Por qué quisieron incursionar en educación alternativa?
R. Cuando me mudé a la Eco-villa (proyecto de vivienda que desarrolló Marcelo), vivíamos poquitas familias. Como lo mencioné antes, yo no iba hacer homeschooling, este era uno de los motivos por los que enseguida me reuní con las otras mamás y les dije; “algo inventaremos, algo armaremos para que nuestros hijos puedan compartir en este lugar tan hermoso y tan natural”. Empezamos “una pequeña escuelita” con mucho amor, dedicación, y el deseo de crear algo lindo. Después de estar dos años gestionando este proyecto con nuestros propios recursos, nos dimos cuenta, que no era tan fácil, podíamos tener las ganas, el amor y la voluntad; sin embargo, nadie tenía la experiencia en educación y tampoco los colaboradores que encontramos la tenían, en ninguna de las distintas tendencias educativas de las que se sabía existían. De este modo hacíamos una combinación entre Montessori, Waldorf y tradicional; no había una línea clara que nos diera seguridad. En conclusión, continuamos reproduciendo lo conocido porque era la educación por la que todos habíamos pasado. Siempre tuvimos la inquietud y, lo que buscábamos era una alternativa.
Cuando los conocí a ustedes (Grupo Orión), recordé que años atrás, una amiga me había regalado un libro de Rebeca Wild, “Libertad y limites, amor y respeto”, que lo asocie inmediatamente al escucharlos y dije, “ah son ellos”. El libro de esta educadora narraba una práctica, que me parecía algo muy serio, se notaba que realmente había un compromiso e investigación. Entonces, para mi fueron las dos cosas, resonar con la propuesta educativa e ir conociendo a personas que la habían experimentado en su familia. En tal sentido ya no se trata solamente de lo que hagas sino también con quién lo hagas.
Estos años con el tema del cáncer concretamente y, la cantidad de terapias alternativas que estoy haciendo, muchas veces para mí pesa más el terapeuta, que el tipo de terapia que proponen; porque lo relaciono desde el lugar que está el terapeuta como ser humano que comprende. De igual manera, para mí está primero quiénes son las personas que están detrás de estos nuevos enfoques educativos ¿lo han vivido? Y después en qué consiste la oferta pedagógica; la unión del todo da sostenibilidad y coherencia al proceso, partiendo de esto sentí credibilidad hacia ustedes como un grupo humano que promueve el cambio.
Entrevistador: cuando te conocimos nos sorprendió la cantidad de preguntas que tenías… sentíamos que no era únicamente por curiosidad o por una moda, sino por una búsqueda auténtica.

P. ¿Crees que después de haber participado activamente en la creación de Casa Sulà, han sido respondidas tus preguntas?
R.
Pienso que al inicio tenía un montón de inquietudes y dudas, al escucharlos a ustedes en las diferentes conversaciones, vivencias y reuniones con las familias que se integraron, fui imaginando como podría ser esto y después ya lo fui viviendo, siempre hubo algo dentro de mí, que resonaba, entonces me propuse confiar y probar. Cuando ustedes hablan de corazonar, lo interpretó como tener la corazonada, por ahí es, lo pense y lo sentí.
En mi familia no había algún familiar o amigo cercano que tuviera la experiencia en educación alternativa, tal vez lo más conocido era la Educación Waldorf, poco o casi nada se sabía de educación libre, no directiva o activa. Tal vez, ese sea el motivo para que exista miedo, porque es algo radicalmente opuesto al sistema tradicional. Aunque los papás y las mamás queríamos hacerlo, al principio hubo temor a lo nuevo y por ende a lo desconocido. Que necesario iniciar el proceso desde la confianza, para poco a poco resonar e ir observando, siempre que las palabras se ajusten a la realidad. A medida que pasó el tiempo comencé no solo a creer sino a comprobar que esto funcionaba. Las preguntas que yo les hacía, no solo que en sus respuestas tenían un sustento teórico sino que estas me satisfacían y al mismo tiempo lo veía en la práctica.
Actualmente, Mis hijos tienen 08 y 10 años ahora, con lo que aprendo a través de la observación y experiencia me permite ubicar los procesos de cada uno y, lo que veo es una total coherencia entre las respuestas que ustedes dieron a mis preguntas aquella primera vez que nos conocimos, con lo que leí en el libro que mencioné y con lo que estoy viendo con ellos a diario en casa. Por consiguiente, diré que es una realidad, es un proceso familiar en la práctica. El hecho de estar cerca colaborando en la gestión de una área-necesidad me permitió ir comprendiendo mejor, entendiendo como acompañar para que la educación elegida suceda de todas maneras.

P. ¿Cómo se reflejaron los cambios de este sistema educativo en tu familia según tus percepciones y práctica?
R.
Algo que pasó y que para mí es algo muy significativo, simultáneo con la implementación de la primera escuelita que habíamos puesto en marcha y la creación de casa Sulà, fue mi proceso con el cáncer y, creo que cualquier enfermedad con la que convivas te plantea el tema de la vida y de la muerte, en relación con lo que es verdaderamente importante; porque no tienes opciones o, a su vez decides cuales son tus prioridades y, tienes que hacerlo, pues no tienes tiempo.
El cáncer es lo más difícil que experimenté como ser humano. He tenido momentos de intensa reflexión y emotividad, entre una de mis reflexiones está sobre: ¿cómo fue mi educación personal? Me doy cuenta cada vez con mayor claridad, que muchos de los recursos que he utilizado para ayudarme y darme contención, no han sido precisamente de la formación académica recibida durante los años escolares; entonces te preguntas, ¿cuáles son los recursos y herramientas que voy a utilizar en mi vida como autoayuda?
Al relativizar la vida y la muerte, te preguntas, ¿qué es lo verdaderamente valioso cuando te encuentras con la posibilidad de la muerte? La muerte te preocupa cuando tienes hijos pequeños -es mi caso-. Creo que esto me ayudó mucho a confiar en sus procesos, confiar en que ellos son semillas con un potencial, para vivir, crecer y madurar. Además me queda claro, que cuando se les proporciona un ambiente preparado y se les respeta en sus decisiones la madurez a todo nivel es lo que hay. Por lo tanto, ha sido súper importante que Marcelo y yo confiemos en que nuestros hijos están en un buen ambiente con adultos que les comprenden.

P. ¿Cómo ves a tus hijos en casa, crees que están activando su potencial?
R.
Sin duda, creo que sí, lo veo a cada instante, tanto en Noah como en Ilan, ellos con su forma de estar activos me dan confianza y resueno con una educación para y por la vida. Lo que más llama mi atención, es cómo han desarrollado una capacidad tan grande para tomar decisiones, para llevar a efecto sus proyectos, para hacer cosas prácticas y cotidianas. Por ejemplo, el otro día quería cocinar una carne en la parrilla y el padre no estaba, entonces la encendí y había muy poquito gas, a mi no me gusta cambiar el gas, entonces Noah me dijo hay poco y, a los dos segundos se acabó, él no lo había nunca cambiado y, lo hizo de una manera eficiente; esa capacidad de resolver cosas prácticas, para gestionar lo que sea, desde un lugar de mucha calma y seguridad.
Tal vez mis hijos, no tengan los mismos contenidos académicos de los niños de su edad que están en el sistema escolar tradicional, pero tienen una enorme capacidad de ser creativos, de resolver conflictos, de estar activos en proyectos y especialmente de ayudar en casa, (aspecto que está desapareciendo por el uso desmedido de la tecnología). En una ocasión decidieron construir la casita en el árbol, era interesante observar cómo consiguieron el material con los vecinos, cargaban troncos, maderas y otros; juntaron muchas cosas para tener la casita de sus sueños. De igual manera para cuando van al fútbol son organizados, puntuales y responsables; también con el cuidado de la huerta, estos son pequeños ejemplos de cómo ellos participan en el ámbito familiar.

P. ¿Cómo sienten la presión familiar y social en general, alrededor del aprendizaje?
R.
Toda la sociedad está con una presión de que ya debería aprender tal o cual cosa, no son únicamente los familiares y amigos cercanos. A veces se duda de las capacidades del niño, cuando no lo hace en el tiempo que se determina en los programas escolares. Nosotros como lo dijimos confiamos en nuestros hijos, porque les vemos muy activos, siempre haciendo proyectos y ayudando en las tareas de la casa. Cada vez como mamá y también le ocurre a su papá que juntos vamos comprendiendo, que cada cosa que hacen los chicos es una oportunidad para saber más, porque siempre te queda la experiencia.

P. ¿Cómo sientes el vínculo vital con tus hijos?
R.
Estoy infinitamente agradecida al grupo Orión y a casa Sulà, porque hemos podido ver que sí es posible cambiar un formato tradicional a uno alternativo. Como mamá me he sentido más conectada con mis hijos, porque es necesario tener una continuidad, entre el espacio social de Casa Sulà y cómo seguir en la familia. Importante alinearnos en la misma intención -complementarnos mutuamente-, he podido aprender mucho de este proceso.
En el Semillero 1 donde están los pequeños, aprendí de Margarita (cofundadora de casa Sulà) sobre los límites con presencia y claridad, entender que un hijo los acepta cuando se lo hace con empatía. Son muchas las cosas que aprendí de ustedes, también observé la manera para atenderlos con respeto, todos aprendimos a disfrutar de la compañía de los hijos e hijas.

P. ¿Crees que valió la pena transitar por un camino poco conocido?
R.
Agradecida a la posibilidad que me ha dado la vida para hacer casa Sula, muchas personas a las que les comento sobre esta propuesta educativa, me dicen, que “no es para todos”, tal vez sea así, pero creo que como familia es necesario encontrar un camino distinto a lo tradicional, son otros tiempos; si la familia confía en la propuesta educativa elegida, se ve con mayor fluidez los proceso de los chicos, siento que cuando no se confía no se colabora con el proceso de ellos.
En síntesis el miedo de los padres, está fundamentando en la historia personal de cada uno, en mi punto de vista es lo que limita el acompañamiento a los hijos, se convierte en una interferencia porque hay expectativa, presión y control. Para mí ha sido importante hacer un trabajo personal para confiar en mí y en mis hijos. Muchas veces lo que escucho en este tema del miedo, es que se enfoca, en si le están dando a los hijos lo mejor, para que el día de mañana tengan la mayor cantidad de oportunidades y, creo que estamos en un momento evolutivo del planeta tierra, con muchos cambios. Un ejemplo que está a la mano, me refiero a las profesiones, porque cada vez están siendo reemplazadas por la tecnología, vivimos ya una revolución profunda. Mi intuición me dice que: el desarrollo personal de cada chico, la conexión consigo, la capacidad de permitirse sentir lo que siente, la manera de gestionar sus emociones, el poder relacionarse con otro, la atención adecuada a los conflictos que surgen en la relaciones sociales, la toma de decisión para realizar proyectos de principio a fin hasta concretarlos y el desarrollo de su autonomía; son las herramientas que les permitirán el día de mañana seguir en su camino, y enfrentar cualquier cambio que se presente en cualquier nivel y etapa de su vida.
Algo que me afecta mucho, es cuando veo en la Ecovilla a familias que no creen en una educación alternativa o, que a pesar de sus dudas sus hijos o hijas asisten. No dejo de sentir tristeza, al saber que se están perdiendo de algo que tiene un potencial tan grande. Entonces me pregunto, si estos proyectos se quedan pequeños, si son exclusivos o si se limitan a cierta población. Es mi deseo que se pueda abrir a más gente, especialmente cuando veo tanto sufrimiento en el mundo, entonces siento que una propuesta educativa que apoya al ser humano a desplegar su potencial merece ser expandida.
El mundo podría ser algo diferente, si desde cuando se es niño se puede activar todas las capacidades propias y que estas sean las herramientas para vivir.
Por otra parte, las familias también participamos en cosas prácticas para cumplir con el propósito que tiene relación con el bienestar de todos. Mi familia colaboró voluntariamente en la coordinación del servicio de alimentación para todas las personas que participan del proyecto.

P. ¿ Cómo fue el proceso de implementación del servicio de alimentación en Casa Sulà?
R.
Cuando empieza un proyecto pequeño, es necesario juntar las energías para sacarlo adelante. Siempre me pareció importante la participación de papás y mamás para que funcione y se haga realidad el objetivo. Desde el inicio con nuestra “escuelita” y posteriormente en Casa Sulà fue prioritario tener la alimentación para todos los participantes, lo que requirió de contar con un espacio apropiado, además con alguien que tuviera una linda energía, pues quien prepara le agrega este ingrediente al menú.
Gestionar este servicio desde el inicio era necesario, entonces algunas mamás voluntarias se incluyeron para colaborar en diferentes tiempos y asumieron múltiples tareas: elegir un menú saludable, nutritivo y rico, hacer un presupuesto, realizar las adquisiciones y provisiones de los alimentos, equipar la cocina (tarea que se hizo paulatinamente), encontrar las personas adecuadas; es decir implementar algo que vaya acorde con la propuesta educativa -crear espacios adecuados- Ya solo la cocina en sí, requería esta organización.
En este sentido, mantener la coherencia entre la alimentación en cada familia y el espacio social, es respetar las preferencias, creencias y gustos, sin imponer; lo que ha requerido de varias pruebas hasta conseguir auto regular este servicio tan vital.
Asimismo, surgió la necesidad de una estación de lavado de vajilla, especialmente para los chicos más grandes, lo que no sólo contribuyó a la limpieza, sino a que cada uno asuma la responsabilidad de lo que utiliza.
¡Lo hemos logrado! Contamos con un servicio alimenticio de buena calidad que es una parte que aporta al ambiente en general.