El aprendizaje va a tono con la vida, porque el ser humano, no solo que se adapta al cambio, sino que tiene la oportunidad de incidir en su entorno, con transformaciones profundas de acuerdo a su singularidad.

Al asumir el paradigma de “Respeto a procesos de vida”, el ser humano crea sus propias oportunidades para ser y estar en armonía con la Pachamama. Esta actitud y visión son una consecuencia de consolidar vínculos y conocimientos de manera progresiva y firme. Además, porque el ser humano, no solo que tiene una capacidad adaptativa al cambio sino que se transforma en la convivencia.

En el despliegue de la vida, el aprendizaje adquiere significado para cada uno, cuando mantiene la coherencia entre; la satisfacción de las necesidades de sobrevivencia y las necesidades de realización personal. Es decir que, lo que hace, le otorga la capacidad de estar vivo para ser sí mismo.

Inclusive en tiempos de cambios inminentes descubre y reinventa emprendimientos propios, como consecuencia de una interacción constante en los diferentes entornos sociales en los que interactúa; de los cuales depende el desarrollo de su autonomía para la toma de decisión en específico y, el desarrollo de los diferentes niveles del SER en general. Lo que despierta la motivación para aprender por uno mismo.

Al diseñar un plan para vivir de acuerdo con el sistema de creencias que uno integra a su ser, como producto de las múltiples vivencias y de las relaciones sociales que se establecen con los demás en el día a día, surgen proyectos o iniciativas con “una huella propia”.

De esta manera, en educación libre – no directiva- (Centro Experimental Pestalozzi 1977-2005) en las primeras etapas infantiles ya se observa indicios de: intencionalidad, espontaneidad y autonomía; cualidades que se cultivan y florecen en espacios de libertad. El impulso interno emerge en el ser humano desde la concepción en donde se enciende la chispa de la vida que, paulatinamente va manifestándose en movimiento, actividad espontánea y actividad autónoma de forma progresiva, la que integra como un modo de operar natural, un hábito saludable que se extiende a los demás períodos.

Cuando se crean oportunidades para experimentar en diferentes ámbitos, una persona obtiene un cúmulo de vivencias que se convierten en su mayor tesoro, que las utiliza para autogestionar su vida de la mejor manera que siente y piensa; aquí y ahora.

El conjunto de vivencias coherentes conllevan a una maduración social, emocional y cognitiva del ser y, en concordancia entre estos niveles crea su actividad propia, que le permite emprender y sostener las iniciativas que le surgen con las que satisface necesidades y activa sus potencialidades. De esta manera, sus propósitos y sus metas se cumplen, lo que da lugar a que cada uno esté, en el lugar que quiere.

Cada vez se comprueba que un ambiente preparado y libre, favorece en la toma de decisión, se ejercita a diario, al elegir la actividad de acuerdo a su interés y necesidad de manera constante; por lo tanto, el adulto lo acompaña facilitando los recursos materiales (didácticos, lúdicos y la información) con referencias claras -acompaña sin interferir en su proceso-; de tal manera que, cada uno interpretará lo que hace y siente de acuerdo a su estado de madurez.

Por ejemplo: Violeta de 7 años disfruta de proyectos artísticos y manuales, ha elegido fabricar diferentes prendas de vestir para la familia de muñecos; los materiales están a su alcance: telas, tijeras, hilos y revistas con modelos de ropas.

El adulto, observa y muestra su disponibilidad para cuando la niña lo requiera; si es factible elaborará alguna prenda de vestir, para proporcionarle una referencia. Está claro que no realizará el proyecto de la niña, desde luego que, la niña no cose la tela, porque le parece un proceso largo, sino que usa goma caliente, se impacienta por el resultado, que se concreta en el gusto de vestir con ropa nueva al muñeco.

Así también, Leo 7 años, quiere hacer matemáticas, dice que quiere algo “difícil”, algo para grandes, el material que elige: las bolas de colores y el tablero perforado, toma al azar una tarjeta: 3×3= la mira y no sabe qué dice, entonces, el adulto la lee así, ” tres veces tres es igual a …” el niño hace este ejercicio de forma operativa conforme el adulto la lee; por lo tanto, coloca cada vez tres bolas, y obtiene tres hileras con tres bolas en cada una, las cuenta y tiene un total de nueve bolas; al final exclama: ¡ya se leer matemáticas!

“En nuestra interacción fluida con el entorno, las opciones no se limitan a la percepción, sino que de forma natural se extienden también a la acción. Participamos en un flujo regular de acciones y reacciones en el ciclo PA*, ajustándonos y reajustándonos continuamente a nuestro entorno y a sus cambios, muchos de los cuales son producidos por nosotros mismos”. (Dr. Joaquín Fuster, 2013)
*Ciclo Percepción Acción = PA

En todas las etapas de la vida, el desarrollo de la autonomía en el ser humano, es lo que hay, esta potencialidad es innata, que le permite cumplir con su plan de vida a través de la actividad autónoma, que lleva implícito el autodescubrimiento, otro don fantástico que, al alinear entre la toma de decisión, los deseos y las metas; transformará el aprendizaje y lo liberará de las ataduras, del “tener que hacer”, “del deber ser” y asumirá el “querer hacer”. Por consiguiente, se disfruta de lo que se hace, porque las decisiones surgen del corazón.

Recuerdo cuando Pedrito a sus 8 años cultivó en su huerto: lechugas, rábanos y zanahorias, nunca olvidaré la alegría que se reflejó en sus ojos cuando brotaron los primeros retoños, lo que motivó a que se acreciente el interés para seguir cuidando su huerto. Además se despertó el deseo por conocer sobre las plantas, los insectos y los ciclos de vida.

En suma, una persona que llega a cumplir sus metas, aprende con gusto en cualquier ámbito y, siente satisfacción en lo que hace. A su vez, se ocupa del desarrollo de su SER, esto se debe a que la tendencia es pasar a niveles de mayor complejidad en el conocimiento; ya que está motivada a develar por él o ella misma sus interrogantes.

Un fenómeno que ocurre es que, aún cuando despeja sus preguntas y comprende lo que hace, también deja margen para la equivocación. Sin embargo con una actitud perseverante elige cambiar de dirección, de estrategia, de planes y se atreve a probar, a experimentar; con esta dinámica abre las posibilidades para la resolución de los problemas de manera inteligente y esto a su vez le produce asombro o desconcierto según sea el caso.

Cierto día, un niño preparó una pizza en el área de cocina, justo en el momento que estaba dividiendo los pedazos con exactitud para brindar a sus invitados; un visitante que lo observaba le preguntó, ¿qué pizza hiciste? El niño respondió, ” me hace falta un ingrediente para ser la pizza Margarita” ; la visita le pregunta, ¿puedo probar? Se lo da y, al probarla exclama, “¡está deliciosa!” Y añade, “¡eres un buen cocinero!”. El niño le responde; “aún no lo soy, porque todavía me falta aprender algunas cosas”. Aunque parecería un acto de lo más casero, deja entrever un estado de consciencia en el niño, que no está determinada por la percepción del adulto, sino que emerge su voz interior.

El aprendizaje se desenvuelve con naturalidad, cuando se crean las condiciones propicias para la experimentación, la exploración, el desplazamiento motriz, la sensorialidad, la operatividad y la investigación con autonomía. Me aproximo a plantear que a través de las múltiples vivencias, lo que se activa es el autodidactismo. Estas dinámicas fortalecen la red de conocimientos.

Se confirma que, los diversos estímulos nos llevan a acciones – experiencias propias – que son los catalizadores que amplían las posibilidades de conexión del tejido neuronal y consolidan la Red Cognitiva.

Por lo tanto, el niño, la niña, el joven o adulto siente bien-estar y, a su vez siente confianza en sí mismo -recursos invaluables- para gestionar su vida, inclusive reconoce que, es él o ella quien se ha proporcionado un estado de armonía interior; esto depende de su estado de madurez.

Cuando identifiquemos lo auténtico, de lo sustituto o compensatorio, con base en la autenticidad, seremos capaces de reinventar de manera creativa nuestro mundo interior y el mundo exterior conservando la esencia.

Asimismo nos enfocaremos en la satisfacción de nuestras necesidades vitales y de autorrealización, que es el equivalente; para SER y para ESTAR felices. Entonces descubriremos que las herramientas de autogestión y autoayuda están dentro de cada uno.

Esperanza Chacón
Semillero 2
Casa Sula/Grupo Orion
San Mateo
San José-Costa Rica
Junio 12, 2020